Ya no lo aguanto más. Si Belén Esteban y compañía tienen horas de gran audiendia a su disposición para soltar por su espantosa boca (qué dientes, chica) las barbaridades que le vengan en gana, ¿cómo voy a ser yo menos y resignarme a que nadie lea lo que tengo que decir, si soy muchísimo más lista? Pues eso, que si hoy en día hasta la más tonta tiene plataforma para hacerse oír, es hora de yo tenga un blog para hacerme leer.
Mi nombre es Pepa Bach. Es inventado, por supuesto. Pepa en homenaje a la gran Maura de 'Mujeres al borde de un ataque de nervios', y Bach de apellido en homenaje a ese gran vino catalán que me inspira en las tardes de escritura y me acaricia en las noches de amargura. Mantengo siempre la esperanza de llegar a apellidarme así de verdad algún día, si tengo la suerte de enamorar a algún rico, joven y guapo heredero de la saga familiar que me asegure un suministro ilimitado de botellas de su maravilloso blanco y muchos ceros en la cuenta corriente.
A lo que voy, que me despisto. Que he decidido empezar un blog porque tengo mucho que decir. El título se debe a que no quiero centrarme solamente en una temática. Al igual que en mi vida profesional, en la que nunca he tenido una vocación clara y por tanto he cambiado de carrera profesional como de bragas (no todos los días, pero tú me entiendes), en esto del blog tampoco quería yo comprometerme a una sola causa, sino ser libre para poder escribir de lo que, con perdón, me salga a mí del coño (ah, esa es otra, soy muy pero que muy ordinaria, aunque a eso ya te irás acostumbrando).
Hoy quiero hablar sobre esas visitas no deseadas que no tenemos más remedio que acoger: la de la suegra, la de esas amigas pesadas que viven fuera y anuncian su llegada como quien anuncia su boda, o, sin ir más lejos, la visita del papa aquí en Madrid la próxima semana. Qué pesadez, ¿no? ¿Pero este hombre no había estado en Barcelona (pobres) hace nada? Yo habría imaginado que su nefasta visita a la ciudad condal nos habría asegurado al resto del país unos cuantos años de libertad, qué menos... pues no, al ataque vuelven ella (el papa, digo, es que así en femenino se me hace como mucho más cercana, y es que en el fondo, Bene, cari, no nos engañemos, a ti te van las pollas como a todas...)decía que vuelven ella y sus hermanas (Rouca, etc), armadas hasta las tetas con una legión de peregrinos de medio mundo de no te menees, vestidos como gilipollas y cantando por todas partes las maravillas del señor jesucristo. Qué pereza, nena, qué pereza...
Y encima tenemos que financiar con nuestros impuestos que los peregrinitos campen a sus anchas por Madrid casi totalmente gratis, se muevan por nuestra ciudad gratis, que coman por dos duros en cualquier sitio y que interrumpan nuestro pacífico día a día con la pesadez de sus cantos. Vamos, que se queda una aquí en agosto para disfrutar un poquito de la calma que no hay el resto del año, de ese poder ir a todas partes en coche y aparcar como una reina, cenar fuera sin hacer colas, etc, y tiene que venir un millón de peregrinos a dar por saco (bueno, un millón dicen ahora, ayer eran dos, así que mañana igual es medio...).
Hoy he leído algo que me permito compartir contigo, porque creo de verdad que ha nacido un nuevo término para denominar a esta especie de seres humanos, en su mayoría jóvenes, que siguen al papa y sus secuaces con la misma intensidad con que el otro medio mundo de su edad sigue a Justin Bieber o Britney Spears (hábito, seamos sinceros, infinitamente más sano y recomendable): el cristofreak.
http://pensamientospastosos.com/2011/06/30/el-juego-del-verano-follarse-a-cristofreaks-durante-las-jmj/
El crisofreak se aprende las canciones de la iglesia con la misma ilusión con la que nosotras nos aprendemos los últimos temazos de Kylie o Britney, lo bailan con el mismo entusiasmo y sienten las letras tan cercanas como nosotras cuando cantamos el 'I will survive' borrachas a las cinco de la mañana (ese coro final con el ta tata ta ta tatatatatata ralentizado es que me pone los pezones como timbres de castillo). La diferencia principal es que nosotras no hacemos el ridículo y ellos sí. Por supuesto, otra diferencia es que cuando nosotras vamos de viaje nos gastamos el dinero en buenos hoteles y resturantes y discotecas y tiendas de ropa porque somos divinas, y no vamos de descuento por la vida pidiendo reducciones en el precio de todo.
No me quiero entretener mucho más; baste decir que he decidido marcharme de vacaciones hasta que toda esta gente se haya ido de Madrid, con ver el telediario tengo bastante para que se me quite el apetito, nena. Ah, antes de irme recomiendo también que visitéis este grupo en facebook: Sacarte la minga en los confesionarios del retiro y preguntar x el cruising.
Normalmente soy mucho más alegre, hoy me pillas enfadada...
¡Bienvenida al mundo blogeril! :)
ResponderEliminarPor cierto, yo también amo a Pepa :)
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